
Parece increíble que pueda ser verdad el hecho de que los restos del que está acusado formalmente de ser el asesino del poeta y dramaturgo granadino más grande de todos los tiempos, Federico García Lorca, puedan estar reposando en un panteón propiedad de la propia familia de Lorca; parece increíble, pero es cierto, además de cuanto menos aberrante para la memoria de un artista de la talla de éste, reconocido en todo el mundo, no sólo en su tierra.
Aún más increíble es que la propia familia del escritor, encabezada por su sobrina, Laura García Lorca (que no merece llevar tan ilustre apellido, dicho sea de paso), se muestren contrarios a que se rescaten los restos del poeta para esclarecer lo que realmente pudo sucederle en sus últimos momentos de vida; investigadores extrajeros de la talla de Ian Gibson han tenido que venir a presentar formalmente una solicitud para que se pueda llevar a cabo una investigación esclarecedora en este sentido, siguiendo con la tónica de la Ley de Memoria Histórica, ante la que se muestran, obviamente, contrarios los familiares de Lorca.

El mismísimo Baltasar Garzón ha tenido que intervenir en este caso, ante lo cual la familia declaraba que "acatarán" lo que el juez dictamine y, aunque sean contrarios, "no impedirán" que se lleve a cabo la exhumación del cadáver, de existir sentencia favorable en ese sentido... como si acatar o no la sentencia de un juez fuese decisión de ellos!!! Aún así, no niegan que les gustaría que no se restableciera la polémica memoria histórica ni se elaborara el censo de desaparecidos durante la Guerra Civil española que quieren crear familiares de otros fusilados junto a García Lorca, así como miembros de la Asociación para la Memoria Histórica y el historiador Ian Gibson, entre muchos otros.
Y la cruel realidad es que tampoco esperan hallar gran cosa entre los restos de este inmortal poeta, pues creen que se vertió cal viva sobre los restos del ya supuestamente difunto e injustamente asesinado Federico, pero a pesar de ello se cree que la propia postura del cuerpo o algún objeto como los zapatos podrían aportar más datos importantes en la investigación sobre las verdaderas circunstancias de su asesinato.
Ya el polémico documental "Lorca. El mar deja de moverse" de Emilio Ruiz Barrachina, escritor y director de cine, ponía en claro que el autor material de la muerte del poeta fue su propio primo, Juan Luis Trescantos Medina, como se deducía de las investigaciones de Ian Gibson y documentos de la época del asesinato conocidos durante los últimos cinco años. Como no podía ser de otra forma, la familia de Lorca arremetió tanto contra el documental como contra el propio Gibson, que ha sufrido toda clase de acusaciones por personarse como parte interesada en la exhumación de los restos mortales. La portavoz familiar, la sobrina del poeta, declaraba que este documental restaba importancia a las "razones políticas de la muerte de su tío" y lo desviaban hacia motivos familiares y contra su orientación sexual, lo que asegura que está totalmente alejado de la realidad.
A pesar de que la familia cierra filas en torno a su portavoz y de forma unánime se oponen a todo lo relacionado con la memoria histórica, como el resto de personas de ideología tendente a la derecha en este país, el investigador Ian Gibson sostiene que nada se desvirtuará al abrirse la fosa y que podrá construirse un monumento respetando el lugar tal como está, además asegura que Lorca se podrá convertir en el gran símbolo de reconciliación en este país, si se desentierra; y ojalá que así sea y que la gente no siga oponiéndose con ridículos argumentos, como que se trata de personajes que "ya tuvieron su momento de gloria", a la construcción por ejemplo de estatuas de Lorca, como la que se quiere poner, entre otras dedicadas a otros conocidos granadinos, en la avenida principal de la ciudad que se encuentra actualmente en remodelación.

