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jueves, 1 de diciembre de 2011

MARGIN CALL: "imperdible" para entender la crisis y el capitalismo



Una gran película con grandes actores (lo que supongo intentaba atraer la atención del público para que después de verla se quedaran con el mensaje que subyace y no con las caras) que nos muestra de forma bastante clara y sencilla (aunque no entiendas de economía absolutamente nada) cómo y quiénes crean las crisis económicas internacionales, tal y como la que estamos viviendo (de hecho está basado en el famoso caso de Lehman Brothers que desató la actual crisis allá por 2008), que como bien debemos saber, ni es la primera ni será la última.

No me considero a mí misma dentro de ningún grupo social de ideología radical como anti-sistemas, anarquistas, etc., pero realmente esto ocurre y seguirá ocurriendo gracias (o por culpa) del sistema capitalista tan profundamente implantado que tenemos y del que hacemos gala, ignorantes como queremos creernos que somos (porque no lo ignoramos) de que para que se sostenga este sistema y vivamos como vivimos (o hemos vivido antes de la crisis), una gran parte de la población del planeta (en torno a 1.000 millones de personas tirando muy por lo bajo, que se dice pronto, pero creo que no alcanzamos ni a imaginarlo, teniendo en cuenta que España no llega a los 50 millones) debe vivir en la más absoluta miseria, sin posibilidades ni oportunidades ni alternativas en su vida, pasando hambre, sed, sufriendo y muriendo por enfermedades que para nosotros tienen cura o tratamiento sencillo con sólo trasladarnos a la farmacia o el centro de salud más cercano (además de las enfermedades que creamos en el mundo "desarrollado" -rico, diría yo, que no es lo mismo- como consecuencia de todo lo opuesto, los excesos -de alcohol, de tabaco, de drogas o medicamentos, de grasas, de azúcares, etc., en definitiva, de sobrantes hasta para nuestro propio cuerpo).

No podemos ni imaginar la vida sin centros comerciales cerca, sin nuestro coche para movernos a cualquier sitio, sin gasolineras cada pocos minutos, sin grandes autopistas, sin hospitales, sin centros de salud, colegios, farmacias y comisarías en cada barrio, sin una ducha caliente al lado de nuestra cama, sin grifos que dejen salir agua con sólo tocarlos, y un largo etcétera de comodidades, más o menos necesarias, más o menos prescindibles, mientras que otras tantas personas, hombre, mujeres, niños, niñas, ancianos, ancianas, personas enfermas, personas ciegas, dependientes, discapacitadas, etc. del mundo viven cada día sin todo eso y sin poder conseguirlo

Todo eso es el capitalismo y tiene sus consecuencias, con las que hemos aceptado convivir decidiendo además por toda la humanidad, no sólo por nosotros. Las crisis económicas, que se repiten de forma cíclica, son otra de las consecuencias. Debemos asumirlo, ha sido nuestra elección.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Crisis diplomática con Marruecos

La crisis diplomática que venía manteniendo España con Marruecos (o más bien al revés) desde la visita de los Reyes a las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, por suerte, se está enfriando poco a poco; seguramente debido, en gran parte, al caluroso recibimiento que brindaron estas dos ciudades a Sus Majestades. Y es que no podía ser de otra forma, porque la afirmación de que esta visita suponía una "provocación" contra Marruecos, como desde allí se mantenía antes de que tuviera lugar, no se sostenía de ninguna forma y ellos lo sabían.

Sin embargo, dicho sea de paso, desde Marruecos tratan de justificar esta crisis por la falta de un diálogo entre nuestro país y el suyo a cerca de las ciudades de Ceuta y Melilla, como es deseo de su pueblo, según afirmaba ayer el portavoz del Gobierno marroquí, Jalid Naciri. En el fondo, tienen muy claro que no viene a cuento dicha petición de diálogo porque, simplemente, no hay nada que dialogar sobre ese tema, pero lo dejan caer casi como una condición para "tendernos" esa mano de la que hablan para terminar con esta crisis, casi como tratando de demostrar una buena voluntad por su parte, que solo podría continuar si reciben de España lo que solicitan.

La verdad es que se trata de un tema demasiado viejo como para dar al traste con las buenas relaciones que Marruecos y España venían manteniendo en los últimos tiempos, puesto que estos temas no se quedan en un rifirafe entre los componentes de la clase política de ambos países, sino que, mucho más lejos, afecta y mucho a los ciudadanos de a pie; de hecho, yo misma he podido hablar sobre el tema con un español que viaja a menudo a Marruecos para traer diferentes tipos de té y productos artesanales típicos de este país para venderlos aquí en España, y bastante apesadumbrado me contaba cómo cambia la actitud de la población marroquí para con los españoles que viajan alli cuando existen crisis del tipo de este caso o del caso de Perejil; esta persona en cuestión, me contaba que lo trataban en muchos casos con desprecio, que incluso lo insultaban por las calles y que el ambiente a su alrededor se volvía eminentemente hostil, cuando ocurría todo lo contrario en los tiempos en los que estas crisis pasaban y se olvidaban.

No es cosa nueva que diga yo ahora que el racismo o la xenofobia existen en todas las culturas y en todos los países, pero es una pena (y un peligro) que los dirigentes políticos, unos más que otros, tengan tan poco tacto para llevar algunas cuestiones y creen estas crisis inútiles y sin fundamento que conllevan, a su vez, otras crisis de tipo social a las que ellos mismos suelen ser ajenos, con el consiguiente incremetno de las hostilidades entre pueblos que son hermanos, nunca mejor dicho, y el incentivo de posiciones más extremistas, como las xenófobas.