lunes, 20 de septiembre de 2010
50 mujeres muertas en España a causa del machismo. INTOLERABLE
viernes, 16 de mayo de 2008
"CARTA A UN MALTRATADOR"

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.
Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.
Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.
Me puse contento antes de tiempo.
Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…
Y sucedió.
Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.
Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.
Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.
Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.
YO VOTO A FAVOR DE REGLAR UNA LISTA CON NOMBRES Y APELLIDOS Y FOTOS DE INDESEABLES COMO ÉSTE, AL ABASTO DE CUALQUIER PERSONA, CON LA FINALIDAD DE QUE JAMÁS SE ENCUENTREN A GUSTO Y/O SEGUROS/PROTEGIDOS EN NINGÚN LUGAR DEL PLANETA.
jueves, 6 de diciembre de 2007
Ser mujer hoy, como ayer...
... o cada día peor. En el reciente informe PISA, la nota media de los chicos está bastante por debajo de la de las chicas; si miramos en las universidades españolas, la mayoría de los alumnos son precisamente alumnas; si analizamos los altos cargos, las mujeres requieren mucha más preparación que los hombres, en general, para llegar a los mismos puestos, cuando llegan, porque aún sigue existiendo el famosísimo techo de cristal que impide llegar a las mujeres hasta donde quieran; si hablamos de sufrimiento, ni que decir tiene que son las mujeres las que más sufren, en todos los sentidos, a lo largo de sus vidas y, por ende, las que más soportan, las que más aguantan... habría que ver a algunos hombres soportando ciertas cosas, y no sólo relacionadas con el dolor físico, sino más bien con las interminables humillaciones que tenemos que soportar a diario en la televisión, en la publicidad, en las relaciones de pareja, en la calle, en el trabajo, en los negocios,... en fin, en todo. Y es que constantemente tenemos que demostrar mucho más que cualquier hombre para, supuestamente, conseguir que se nos trate con igualdad, una gran contradicción, por otra parte, y ni siquiera después de tanto aguantar y tanto demostrar, conseguimos dicha igualdad; se nos sigue tratando como seres inferiores, en general.
Lo que yo me pregunto es cuál fue el punto de inflexión en la historia de la humanidad que dio lugar al desastroso y aparentemente irreversible cambio de las antiguas sociedades matriarcales, que es lo que en el fondo tiene sentido, a las actuales sociedades ultrapatriarcales, que más bien se están convirtiendo en ultramisóginas, la verdad. Si no que alguien me explique, por favor, la misoginia del islamismo, porque está claro que el respeto a la libertad de ideología, de religión, de pensamiento está por encima de todo, pero debería primar aún más el respeto por nuestros iguales, por las personas, y no se puede decir que la ley islámica practique ese respeto con las mujeres, por no decir que ser mujer, que ya de por sí se las trae, y nacer en un país de los que aplican la ley islámica a rajatabla, como Arabia Saudí o Irán, es lo peor que te puede pasar en la vida.
Y si alguien duda que pueda ser así, que le pregunten a la conocida como "la chica de Qatif", como la llaman para salvaguardar su identidad, que después de ser violada por 7 individuos ha sido condenada, sí ella, la víctima, a recibir 200 latigazos(sí, latigazos, como recibían los esclavos del antiguo Egipto, cómo hemos avanzado, ¿eh?) y a 6 meses de cárcel, ¿por qué?, pues porque cuando dichos individuos la asaltaron se encontraba en compañía de un chico que no era de su familia (y no tomando un café, como podría pensar cualquiera, sino pidiéndole unas fotos que ella le había dado unos años atrás, porque ahora estaba prometida con otro hombre y no quería que esas fotos le causaran problemas...), pero es que además de este tremendísimo delito, la chica tuvo la osadía de llevar su caso a los medios, cómo no, con la intención de influenciar en el tribunal y, para más inri, su abogado fue acusado de comportamiento beligerante por los jueces, de hablar con los medios para intentar influir en el tibunal y de dañar la imagen del país, con lo que se le retiró su licencia de abogado, como es lógico, claro.
Esta chica ha tenido otra mala suerte en su haber, y es que los chiíes, minoría a la que ella pertenece, son considerados por los wahabíes (rama más intolerante del islám con la que la monarquía absoluta del país tiene establecido un pacto no escrito en el que se basa su legitimidad) como herejes; para estos radicales, las mujeres son una causa de problemas y, además, todo lo que les ocurra (abusos, tocamientos no deseados, violaciones, etc.) es culpa de ellas mismas; y las mujeres chiíes son las peores, claro, son para ellos unas "putas", con perdón, y carecen de dignidad. Al ser estos radicales los que ostentan la mayoría de los cargos, la chica lo tenía bastante crudo, sobre todo después de que uno de los jueces le dijera a la cara que se merecía lo que le había pasado; sin embargo, en esta caso la mujer también ha tenido algo a su favor, un marido que le ha ofrecido todo su apoyo y gracias al cual se ha llevado el caso ante los tribunales, puesto que en la mayoría de los casos de violaciones, además de que la ley no las defiende, sino que se vuelve contra las propias víctimas, la violación supone una vergüenza tal, tanto para la propia víctima como para los familiares de la misma, que rara vez llega hasta los tribunales.
Arabia Saudí es, además, un país en el que la televisión realmente se utiliza para educar a la población; allí por ejemplo puedes ver un interesante programa en el que un "venerable" clérigo enseña el modo, la forma, la intensidad y la frecuencia con la que se debe golpear a una mujer para demostrarle quién manda en casa sin dejar huellas visibles en su anatomía. En Irán, otro país donde impera la ley islámica (cabe añadir aquí, que es más fácil entender, sabiendo esto, los supuestos que Hugo Chávez, presidente de Venezuela, incluía en su propuesta de reforma de la Constitución -en relación con las mujeres y su no-libertad-, teniendo en cuenta la alianza que ha formado con Irán contra las democracias occidentales), se condena a la pena de muerte a los violadores, claro que tienen que haber cometido su delito en público, puesto que la mujer que denuncie una violación tiene que aportar, además de las pertinentes pruebas médicas, algo increíble, testigos; si no los presenta, el violador quedará en libertad y, además, la mujer será azotada por falso testimonio o incluso acusada de prostitución.
Los wahabíes, además, hacen su propia interpretación de la ley islámica, puesto que muchas leyes no están codificadas. Si tenemos en cuenta que la "sharía" o ley islámica establece que "la vida de una mujer vale la mitad que la de un hombre", es fácil deducir que, como consecuencia, se discrimina a las mujeres en herencias, seguros, indemnizaciones y, por supuesto, en la impartición de justicia. Y esto no es nada comparado con la cantidad de barbaridades que se cometen en nombre del islam. Pero, no todo el islamismo está contra los más débiles.
Un líder chií, no sorprende que pertenezca a la minoría más castigada por el islamismo más radical, ha declarado que el Islam no permite a los hombres ejercer violencia contra las mujeres y que, por tanto, éstas pueden usar la misma violencia para responder al maltrato físico en autodefensa. Mohamed Husein Fadlala es uno de los más influyentes líderes chiíes en el Líbano y ha emitido recientemente una fatua (edicto islámico) en la que condena los "crímenes de honor" cometidos contra las mujeres y asegura que el hombre no tiene autoridad para aplicar la ley y castigar a la mujer, puesto que dicha autoridad descansa en el poder judicial; asimismo, afirma que el Islam no permite que se prive a la mujer de sus derechos legales o de la capacidad de hablar, que se deben respetar sus derechos en el trabajo y en la familia y apreciar los sacrificios que realiza la mujer en todos los ámbitos; su fatua dicta, además, que se debe liberar a la mujer de la "violencia, ya sea física, social, psicológica, pedagógica o en el seno de su domicilio familiar".
A ver si aprenden los hombres y muchas de las mujeres también, tanto en Oriente como en Occidente, que ya va siendo hora a estas alturas y con lo lejos que ha llegado la humanidad en tantas otras cosas; lo avanzadísimos que nos creemos como "sociedad", pero es que la sociedad se compone por igual de hombres y mujeres, por ambos sin distinción.






