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lunes, 20 de septiembre de 2010

50 mujeres muertas en España a causa del machismo. INTOLERABLE

7 víctimas más que en el mismo período de 2009


Tan sólo 12 de las 50 víctimas confirmadas a día de hoy (aún hay más casos por confirmar) habían denunciado a su agresor por malos tratos. ¿Qué significa esto? Pues podemos dar más de una respuesta; o bien las mujeres españolas víctimas de malos tratos están volviendo a aguantar y a no recurrir a la denuncia ante la evidencia de que una orden de alejamiento no sirve de NADA para salvaguardar sus vidas; o bien los malos tratos reiterados no son ya un indicador válido para advertirnos de un posible caso de "violencia de género", puesto que visto lo visto puede surgir espontáneamente en cualquier pareja joven que lleven conviviendo poco tiempo...

Esta realidad es totalmente intolerable, ni siquiera hay pruebas, estudios, datos fiables sobre las causas y posibles soluciones o vías para conseguir erradicar esta lacra que sigue aumentando año tras año en España. Intolerable. Nadie es capaz de anticiparse, de introducirse en la mente y en la forma de raciocinio (si se puede llamar así) de estos agresores, y pienso que esto ocurre así porque aún se trata de un tema tabú en determinados aspectos. Nadie se considera machista ni capaz de pensar como lo haría un agresor, de llegar al fondo de la cuestión. Sinceramente, siendo mujer, no puedo hacerlo, no puedo saber con todo lujo de detalles lo que hay en la cabeza de un hombre, qué le puede pasar por la cabeza a un hombre para convertirse en un asesino, así, de repente, porque sí...


Si bien no podemos determinar a ciencia cierta las causas, sabemos de sobra que en el fondo de la cuestión está el machismo, endémico por desgracía todavía en gran parte de la sociedad española. Y, aunque yo no soy una experta, sí soy mujer y sí he vivido numerosas situaciones machistas a lo largo de mi vida (en mayor o menor medida, dirigidas o no a mi persona y también tanto de forma consciente como inconsciente), y desde mi humilde experiencia considero que una de las posibles soluciones, y seguramente base para muchas otras, sea la educación. La educación está infravalorada, ni los padres y madres tienen tiempo o capacidad ni el profesorado cree que sea su tarea o bastante tienen con lo que tienen a veces, que es verdad. Pero es que de la educación depende el respeto, la tolerancia, la comprensión, la empatía, la igualdad... incluso la capacidad de raciocinio, de no actuar sin pensar, por impulso, como animales. Se pasan el testigo de la educación entre la escuela y la familia, la familia y la escuela, y al final nuestros niños y niñas crecen por su cuenta, aprendiendo de las amistades, de la televisión, de Internet, de los juegos... sin capacidad crítica ante nada, sin moral, en el mundo de "hago siempre lo que quiero" y de "todo vale".


Hemos sabido evolucionar hasta dejar la violencia como forma de educación y método para infundir respeto, a través del miedo no, eso no es respeto, para enseñar respeto tienes que empezar por tener respeto, demostralo. Un paso genial, fabuloso, estupendo, necesario, loable, uhh! Pero ahora, ¿cómo conseguimos el respeto entonces? No nos hemos parado a desarrollar nuevas formas de enseñanza, ahora todo el mundo tiene todo a su disposición, todo lo bueno y todo lo malo, y dejamos que simplemente cada cual escoja lo que quiera. Nadie enseña hoy límites, a diferenciar entre el bien y el mal, a hablar de "usted" a las personas que queremos y también debemos mostrar respeto, nadie enseña lo que es el "deber", las consecuencias, y así la juventud no quiere  que nadie le "caliente la cabeza" con obligaciones, repercusiones, respeto, consecuencias... no, la juventud no quiere pararse a pensar, solamente vivir el momento, como si no hubiera tiempo! Como si mañana se fuera a acabar el mundo! Como si no fuéramos la generación con mayor esperanza de vida! Nadie enseña hoy que hay tiempo para todo, que tu libertad acaba donde empieza la de los demás, que gracias a la tolerancia aprendemos y crecemos y por eso estamos donde estamos y somos como somos, vestimos prendas de todas partes del mundo, decoramos nuestras casas con elementos procedentes de todas las culturas del mundo y comemos comida china, sushi japonés, curry indio, asado argentino, falafel árabe y musaka griega, y podemos elegir lo que queramos!

Pero no siempre escogemos lo bueno de todas las opciones que tenemos. Siempre existirán personas "malas", criminales, asesinos y asesinas, pero sólo como casos puntuales, no como rasgo genérico de una sociedad. Considero que nadie debe pasar a otro alguien el testigo de la educación, sino que todos y todas debemos participar de ella, pues se educa en sociedad, tan sólo hay que pensar en la cantidad de veces que escuchamos "si lo hace todo el mundo", "es la moda, lo que se lleva (por todo el mundo)", "todo el mundo lo tiene"...

Autor: Forges

Por tanto, tenemos que predicar con el ejemplo, esa sería mi reflexión en suma, no podemos volver la cara ante un caso de maltrato, ante una injusticia o ante una simple decisión y que otra persona la tome por mí, no. Tenemos que volver a decir "eso no está bien", "eso no se hace" o "tienes que hacerlo", y cuando nos pregunten porqué, dar la explicación que tenemos en nuestro fuero interno, que nos han enseñado nuestros padres, madres, abuelos, tías, primos, vecinas..., así como nuestra experiencia "porque lo puedes romper", "porque le harás daño y llorará", "porque tú no quieres hacerle daño, verdad?", "porque así podrás conseguir más cosas"... "Porque si la matas o la maltratas, la pierdes, y entonces ¿quién cuidará de ti cuando estés enfermo? ¿Quién te preparará tu comida favorita el domingo o esa tarta que tanto te gusta en tu cumpleaños? ¿Quién te dará un masaje cuando te duela la espalda o el cuello? ¿Quién te escuchará cuando tengas algo que contar o problemas en el trabajo? ¿Quién te apoyará siempre y hasta en los peores momentos te dará esperanza diciéndote "saldremos de ésta, ya verás" aunque tenga más miedo que tú? ¿Quién te acompañará? ¿Quién te mirará a los ojos de esa manera? ¿Quién se sentará a ver fotos de hace años y décadas contigo? ¿Quién te ayudará a ponerte la corbata o a encontrar la ropa que mejor te sienta y nunca tienes paciencia para buscar? ¿Y quién educará a vuestros hijos/hijas para que nunca sean ni sufran a un maltratador?

viernes, 16 de mayo de 2008

"CARTA A UN MALTRATADOR"


Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu `método de disciplina` intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.

Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.

Me puse contento antes de tiempo.

Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…

Y sucedió.

Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.

Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.

Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.

Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.


YO VOTO A FAVOR DE REGLAR UNA LISTA CON NOMBRES Y APELLIDOS Y FOTOS DE INDESEABLES COMO ÉSTE, AL ABASTO DE CUALQUIER PERSONA, CON LA FINALIDAD DE QUE JAMÁS SE ENCUENTREN A GUSTO Y/O SEGUROS/PROTEGIDOS EN NINGÚN LUGAR DEL PLANETA.





"Carta a un maltratador" de Fernando Orden Rueda, 2º de Bachillerato de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, Badajoz. II Premio del II Concurso Nacional "Carta a un maltratador", convocado por la Asociación "Juntos contra la violencia doméstica".

jueves, 6 de diciembre de 2007

Ser mujer hoy, como ayer...

... o cada día peor. En el reciente informe PISA, la nota media de los chicos está bastante por debajo de la de las chicas; si miramos en las universidades españolas, la mayoría de los alumnos son precisamente alumnas; si analizamos los altos cargos, las mujeres requieren mucha más preparación que los hombres, en general, para llegar a los mismos puestos, cuando llegan, porque aún sigue existiendo el famosísimo techo de cristal que impide llegar a las mujeres hasta donde quieran; si hablamos de sufrimiento, ni que decir tiene que son las mujeres las que más sufren, en todos los sentidos, a lo largo de sus vidas y, por ende, las que más soportan, las que más aguantan... habría que ver a algunos hombres soportando ciertas cosas, y no sólo relacionadas con el dolor físico, sino más bien con las interminables humillaciones que tenemos que soportar a diario en la televisión, en la publicidad, en las relaciones de pareja, en la calle, en el trabajo, en los negocios,... en fin, en todo. Y es que constantemente tenemos que demostrar mucho más que cualquier hombre para, supuestamente, conseguir que se nos trate con igualdad, una gran contradicción, por otra parte, y ni siquiera después de tanto aguantar y tanto demostrar, conseguimos dicha igualdad; se nos sigue tratando como seres inferiores, en general.

Lo que yo me pregunto es cuál fue el punto de inflexión en la historia de la humanidad que dio lugar al desastroso y aparentemente irreversible cambio de las antiguas sociedades matriarcales, que es lo que en el fondo tiene sentido, a las actuales sociedades ultrapatriarcales, que más bien se están convirtiendo en ultramisóginas, la verdad. Si no que alguien me explique, por favor, la misoginia del islamismo, porque está claro que el respeto a la libertad de ideología, de religión, de pensamiento está por encima de todo, pero debería primar aún más el respeto por nuestros iguales, por las personas, y no se puede decir que la ley islámica practique ese respeto con las mujeres, por no decir que ser mujer, que ya de por sí se las trae, y nacer en un país de los que aplican la ley islámica a rajatabla, como Arabia Saudí o Irán, es lo peor que te puede pasar en la vida.

Y si alguien duda que pueda ser así, que le pregunten a la conocida como "la chica de Qatif", como la llaman para salvaguardar su identidad, que después de ser violada por 7 individuos ha sido condenada, sí ella, la víctima, a recibir 200 latigazos(sí, latigazos, como recibían los esclavos del antiguo Egipto, cómo hemos avanzado, ¿eh?) y a 6 meses de cárcel, ¿por qué?, pues porque cuando dichos individuos la asaltaron se encontraba en compañía de un chico que no era de su familia (y no tomando un café, como podría pensar cualquiera, sino pidiéndole unas fotos que ella le había dado unos años atrás, porque ahora estaba prometida con otro hombre y no quería que esas fotos le causaran problemas...), pero es que además de este tremendísimo delito, la chica tuvo la osadía de llevar su caso a los medios, cómo no, con la intención de influenciar en el tribunal y, para más inri, su abogado fue acusado de comportamiento beligerante por los jueces, de hablar con los medios para intentar influir en el tibunal y de dañar la imagen del país, con lo que se le retiró su licencia de abogado, como es lógico, claro.

Esta chica ha tenido otra mala suerte en su haber, y es que los chiíes, minoría a la que ella pertenece, son considerados por los wahabíes (rama más intolerante del islám con la que la monarquía absoluta del país tiene establecido un pacto no escrito en el que se basa su legitimidad) como herejes; para estos radicales, las mujeres son una causa de problemas y, además, todo lo que les ocurra (abusos, tocamientos no deseados, violaciones, etc.) es culpa de ellas mismas; y las mujeres chiíes son las peores, claro, son para ellos unas "putas", con perdón, y carecen de dignidad. Al ser estos radicales los que ostentan la mayoría de los cargos, la chica lo tenía bastante crudo, sobre todo después de que uno de los jueces le dijera a la cara que se merecía lo que le había pasado; sin embargo, en esta caso la mujer también ha tenido algo a su favor, un marido que le ha ofrecido todo su apoyo y gracias al cual se ha llevado el caso ante los tribunales, puesto que en la mayoría de los casos de violaciones, además de que la ley no las defiende, sino que se vuelve contra las propias víctimas, la violación supone una vergüenza tal, tanto para la propia víctima como para los familiares de la misma, que rara vez llega hasta los tribunales.

Arabia Saudí es, además, un país en el que la televisión realmente se utiliza para educar a la población; allí por ejemplo puedes ver un interesante programa en el que un "venerable" clérigo enseña el modo, la forma, la intensidad y la frecuencia con la que se debe golpear a una mujer para demostrarle quién manda en casa sin dejar huellas visibles en su anatomía. En Irán, otro país donde impera la ley islámica (cabe añadir aquí, que es más fácil entender, sabiendo esto, los supuestos que Hugo Chávez, presidente de Venezuela, incluía en su propuesta de reforma de la Constitución -en relación con las mujeres y su no-libertad-, teniendo en cuenta la alianza que ha formado con Irán contra las democracias occidentales), se condena a la pena de muerte a los violadores, claro que tienen que haber cometido su delito en público, puesto que la mujer que denuncie una violación tiene que aportar, además de las pertinentes pruebas médicas, algo increíble, testigos; si no los presenta, el violador quedará en libertad y, además, la mujer será azotada por falso testimonio o incluso acusada de prostitución.

Los wahabíes, además, hacen su propia interpretación de la ley islámica, puesto que muchas leyes no están codificadas. Si tenemos en cuenta que la "sharía" o ley islámica establece que "la vida de una mujer vale la mitad que la de un hombre", es fácil deducir que, como consecuencia, se discrimina a las mujeres en herencias, seguros, indemnizaciones y, por supuesto, en la impartición de justicia. Y esto no es nada comparado con la cantidad de barbaridades que se cometen en nombre del islam. Pero, no todo el islamismo está contra los más débiles.

Un líder chií, no sorprende que pertenezca a la minoría más castigada por el islamismo más radical, ha declarado que el Islam no permite a los hombres ejercer violencia contra las mujeres y que, por tanto, éstas pueden usar la misma violencia para responder al maltrato físico en autodefensa. Mohamed Husein Fadlala es uno de los más influyentes líderes chiíes en el Líbano y ha emitido recientemente una fatua (edicto islámico) en la que condena los "crímenes de honor" cometidos contra las mujeres y asegura que el hombre no tiene autoridad para aplicar la ley y castigar a la mujer, puesto que dicha autoridad descansa en el poder judicial; asimismo, afirma que el Islam no permite que se prive a la mujer de sus derechos legales o de la capacidad de hablar, que se deben respetar sus derechos en el trabajo y en la familia y apreciar los sacrificios que realiza la mujer en todos los ámbitos; su fatua dicta, además, que se debe liberar a la mujer de la "violencia, ya sea física, social, psicológica, pedagógica o en el seno de su domicilio familiar".

A ver si aprenden los hombres y muchas de las mujeres también, tanto en Oriente como en Occidente, que ya va siendo hora a estas alturas y con lo lejos que ha llegado la humanidad en tantas otras cosas; lo avanzadísimos que nos creemos como "sociedad", pero es que la sociedad se compone por igual de hombres y mujeres, por ambos sin distinción.