miércoles, 28 de mayo de 2008

La Injusta Justicia Española


El Consejo General del poder Judicial estima que existen 270.000 sentencias judiciales sin ejecutar en nuestro país, pero el Ministro de Justicia asegura que la situación no es preocupante pues no existe ni "caos" ni "colapso", aunque personalmente le preguntaría sobre el estado de la justicia, sobre el verdadero estado de la justicia, a las personas que han sufrido directamente sus errores, negligencias y retrasos.

Preguntaría, por ejemplo, a los padres de Mari Luz, que han perdido a su hija a manos de Santiago del Valle, un tipo que debería haber estado cumpliendo condena por haber abusado sexualmente de su propia hija y que, sin embargo, se encontraba en libertad por una serie de errores judiciales por los que nadie pagará. Preguntaría a la familia del niño de 4 años que quedó huérfano tras ser asesinada su madre a manos de un ... ser que ya había sido acusado de malos tratos y asesinado a su ex mujer. Preguntaría a José Campoy, que siendo inocente y tras haber sido absuelto, por olvido de la jueza que tenía que tramitar su salida de prisión pasó 455 días encarcelado. Preguntaría a la chica que vivió durante meses atemorizada (y es poco decir eso) porque un juez puso en la calle "por error" al ... ser que la violó y la trató de asesinar. Preguntaría a Fernando, tetraplégico por un accidente laboral, que tras 12 años de juzgados porque un "error" judicial le impidió presentar recursos al supremo en su momento, ha sido despojado por la injusta justicia española de toda indemnización...

Y bueno, la verdad es que creo que colapsaría todo el espacio de blogspot si explicara todos los casos de "errores", "olvidos" y demás de la injusta justicia española. Así que no lo haré por respeto al resto de bloggers, que también tienen derecho obviamente. Pero la verdad es que es muy frío quedarse sólo en la cifra cuando cada uno de los casos son de tal calibre como los citados más arriba.

Sólo queda esperar que el Ministerio de Justicia haga algo de caso a las propuestas que le están llegando para minimizar todos estos errores que la justicia, para poder denominarse como tal, no se debería permitir. Es demasiado preocupante que uno de los principales problemas de esta nuestra injusta justicia sea la falta de una adecuada informatización en los tiempos que corren, pero la realidad es que quizá sea el factor más influyente en todos esos "descuidos", amén de la necesidad de más funcionarios y de una profunda revisión de las leyes vigentes.

viernes, 16 de mayo de 2008

"CARTA A UN MALTRATADOR"


Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu `método de disciplina` intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas…, patadas que yo también sufría.

Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos…Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!–dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.

Me puse contento antes de tiempo.

Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez…

Y sucedió.

Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.

Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.

Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.

Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.


YO VOTO A FAVOR DE REGLAR UNA LISTA CON NOMBRES Y APELLIDOS Y FOTOS DE INDESEABLES COMO ÉSTE, AL ABASTO DE CUALQUIER PERSONA, CON LA FINALIDAD DE QUE JAMÁS SE ENCUENTREN A GUSTO Y/O SEGUROS/PROTEGIDOS EN NINGÚN LUGAR DEL PLANETA.





"Carta a un maltratador" de Fernando Orden Rueda, 2º de Bachillerato de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, Badajoz. II Premio del II Concurso Nacional "Carta a un maltratador", convocado por la Asociación "Juntos contra la violencia doméstica".

lunes, 12 de mayo de 2008

Lo peor en Birmania no es el tifón...

La preocupación tanto a nivel europeo como internacional se acrecenta con cada día que pasa, sin embargo, el régimen militar continúa ocultando la verdadera magnitud de la catástrofe a su propio país y sólo publican imágenes de sus líderes militares prestando ayuda; el Gobierno de este país ha reconocido hasta el momento las cifras de más de 20.000 muertos y 30.000 desaparecidos, pero la ONU ha estimado los muertos entre 60.000 y 100.000, y los desaparecidos ascenderían a más de 200.000, además de más de dos millones de damnificados que han quedado sin hogar.

Y no se sabe qué es lo peor, puesto que miembros de la disidencia birmana aseguran que a los refugiados se los trata como a presos en los campos, restringiendo las visitas, vistiéndolos como presidiarios, no permitiéndoles salir de los campos de refugiados para buscar a sus familiares desaparecidos, etc. Además se ha informado de que el ejército de Birmania está confiscando la mitad de los cargamentos de ayuda de emergencia que las ONG de todo el mundo intentan hacer llegar a las zonas afectadas por la catástrofe. Es comprensible que después de cosas como estas la gente de a pie se muestre muy reacia a colaborar con las ONG al ver que las ayudas nunca llegan, pese a que la mayoría de las veces la culpa no es de las propias ONG, sino que son las autoridades locales las que se hacen con las ayudas para administrarlas a su antojo o las que ponen todo tipo de trabas y coaccionan o incluso amenazan a los voluntarios que se desplazan a ayudar a determinadas zonas que a los propios líderes no les interesa que florezcan.

Es prácticamente imposible que nunca se pueda acabar con el hambre o la pobreza en el mundo cuando ocurren estas cosas, cuando al mundo en general, incluidos los propios países a los que pertenecen esas zonas deprimidas, no les interesa que evolucionen en manera alguna, pues podrían llegar a considerarse ciudadanos con sus plenos derechos algún día y reivindicarlos, no no no, más quebraderos de cabeza no... Y concretamente en este caso, las autoridades de Birmania no dejan, ni probablemente lo vayan a hacer en ningún momento, que ningún miembro de ONG ni voluntarios ni personal sanitario ni nadie que intente simplemente ayudar pueda entrar en el país. Y yo me pregunto ¿qué será eso tan terrible que quieren ocultar aún a costa de dejar morir a sus propios ciudadanos de hambre, sed, enfermedades y, muy pronto, epidemias?

Nueve días después de la tragedia, y tras una semana de negociaciones (aunque sea incomprensible en un caso de tanto urgencia), ha llegado el primer avión con ayuda procedente de Estados Unidos a Myanmar (antigua Birmania), pero es obviamente una ayuda escasa para satisfacer las necesidades de todos los afectados y se estima que al menos dos tercios de ellos no han recibido asistencia de ningún tipo hasta el momento, después de nueve días, ni siquiera sanitaria para tratar las heridas de muchos de ellos.

lunes, 5 de mayo de 2008

¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué hay después de la muerte? ...

No es poca la gente que se hace preguntas de este tipo: ¿de dónde venimos y a dónde vamos?, ¿qué hay tras la muerte o qué sentido tiene esta vida?, ¿es esta nuestra única existencia o todos tendremos una segunda oportunidad para redimirnos?...



Pues yo tengo muy clara una cosa, que lo más seguro que tenemos en la vida es la muerte, que va a llegar sí o sí algún día y que no vale la pena pasarse la vida pensando en qué habrá más allá, por qué? Pues porque no hay forma de saberlo hasta que lleguemos, así que creo que tenemos que ser consecuentes en nuestra existencia con el hecho de que esta vida es la única oportunidad feaciente que tenemos de dejar nuestra huella, de hacer el bien o el mal, de tomar decisiones, de ayudar o no a los demás, de hacer o no hacer esto o aquello, etc. etc., es decir, creo firmemente que tenemos esta oportunidad independientemente de lo que haya después, no merece la pena consolarse en que llegará el paraíso para nosotros y el infierno para las personas malas que conocimos, pues y si no llega? Hay que intentar solucionar las cosas en vida, elegir nuestro rumbo y nuestra razón de ser en vida, hacer las cosas que queramos hacer en vida, arrepentirnos y rectificar en vida, nunca dejar las cosas para después porque no sabemos en qué momento nos puede sorprender la muerte y dejarnos sin otra oportunidad o sin poder rectificar, y no tenemos certeza alguna de lo que hay después de ella,... aunque yo estoy segura de que hay algo, porque somos seres demasiado complejos para esta existencia tan efímera.