jueves, 6 de diciembre de 2007

Ser mujer hoy, como ayer...

... o cada día peor. En el reciente informe PISA, la nota media de los chicos está bastante por debajo de la de las chicas; si miramos en las universidades españolas, la mayoría de los alumnos son precisamente alumnas; si analizamos los altos cargos, las mujeres requieren mucha más preparación que los hombres, en general, para llegar a los mismos puestos, cuando llegan, porque aún sigue existiendo el famosísimo techo de cristal que impide llegar a las mujeres hasta donde quieran; si hablamos de sufrimiento, ni que decir tiene que son las mujeres las que más sufren, en todos los sentidos, a lo largo de sus vidas y, por ende, las que más soportan, las que más aguantan... habría que ver a algunos hombres soportando ciertas cosas, y no sólo relacionadas con el dolor físico, sino más bien con las interminables humillaciones que tenemos que soportar a diario en la televisión, en la publicidad, en las relaciones de pareja, en la calle, en el trabajo, en los negocios,... en fin, en todo. Y es que constantemente tenemos que demostrar mucho más que cualquier hombre para, supuestamente, conseguir que se nos trate con igualdad, una gran contradicción, por otra parte, y ni siquiera después de tanto aguantar y tanto demostrar, conseguimos dicha igualdad; se nos sigue tratando como seres inferiores, en general.

Lo que yo me pregunto es cuál fue el punto de inflexión en la historia de la humanidad que dio lugar al desastroso y aparentemente irreversible cambio de las antiguas sociedades matriarcales, que es lo que en el fondo tiene sentido, a las actuales sociedades ultrapatriarcales, que más bien se están convirtiendo en ultramisóginas, la verdad. Si no que alguien me explique, por favor, la misoginia del islamismo, porque está claro que el respeto a la libertad de ideología, de religión, de pensamiento está por encima de todo, pero debería primar aún más el respeto por nuestros iguales, por las personas, y no se puede decir que la ley islámica practique ese respeto con las mujeres, por no decir que ser mujer, que ya de por sí se las trae, y nacer en un país de los que aplican la ley islámica a rajatabla, como Arabia Saudí o Irán, es lo peor que te puede pasar en la vida.

Y si alguien duda que pueda ser así, que le pregunten a la conocida como "la chica de Qatif", como la llaman para salvaguardar su identidad, que después de ser violada por 7 individuos ha sido condenada, sí ella, la víctima, a recibir 200 latigazos(sí, latigazos, como recibían los esclavos del antiguo Egipto, cómo hemos avanzado, ¿eh?) y a 6 meses de cárcel, ¿por qué?, pues porque cuando dichos individuos la asaltaron se encontraba en compañía de un chico que no era de su familia (y no tomando un café, como podría pensar cualquiera, sino pidiéndole unas fotos que ella le había dado unos años atrás, porque ahora estaba prometida con otro hombre y no quería que esas fotos le causaran problemas...), pero es que además de este tremendísimo delito, la chica tuvo la osadía de llevar su caso a los medios, cómo no, con la intención de influenciar en el tribunal y, para más inri, su abogado fue acusado de comportamiento beligerante por los jueces, de hablar con los medios para intentar influir en el tibunal y de dañar la imagen del país, con lo que se le retiró su licencia de abogado, como es lógico, claro.

Esta chica ha tenido otra mala suerte en su haber, y es que los chiíes, minoría a la que ella pertenece, son considerados por los wahabíes (rama más intolerante del islám con la que la monarquía absoluta del país tiene establecido un pacto no escrito en el que se basa su legitimidad) como herejes; para estos radicales, las mujeres son una causa de problemas y, además, todo lo que les ocurra (abusos, tocamientos no deseados, violaciones, etc.) es culpa de ellas mismas; y las mujeres chiíes son las peores, claro, son para ellos unas "putas", con perdón, y carecen de dignidad. Al ser estos radicales los que ostentan la mayoría de los cargos, la chica lo tenía bastante crudo, sobre todo después de que uno de los jueces le dijera a la cara que se merecía lo que le había pasado; sin embargo, en esta caso la mujer también ha tenido algo a su favor, un marido que le ha ofrecido todo su apoyo y gracias al cual se ha llevado el caso ante los tribunales, puesto que en la mayoría de los casos de violaciones, además de que la ley no las defiende, sino que se vuelve contra las propias víctimas, la violación supone una vergüenza tal, tanto para la propia víctima como para los familiares de la misma, que rara vez llega hasta los tribunales.

Arabia Saudí es, además, un país en el que la televisión realmente se utiliza para educar a la población; allí por ejemplo puedes ver un interesante programa en el que un "venerable" clérigo enseña el modo, la forma, la intensidad y la frecuencia con la que se debe golpear a una mujer para demostrarle quién manda en casa sin dejar huellas visibles en su anatomía. En Irán, otro país donde impera la ley islámica (cabe añadir aquí, que es más fácil entender, sabiendo esto, los supuestos que Hugo Chávez, presidente de Venezuela, incluía en su propuesta de reforma de la Constitución -en relación con las mujeres y su no-libertad-, teniendo en cuenta la alianza que ha formado con Irán contra las democracias occidentales), se condena a la pena de muerte a los violadores, claro que tienen que haber cometido su delito en público, puesto que la mujer que denuncie una violación tiene que aportar, además de las pertinentes pruebas médicas, algo increíble, testigos; si no los presenta, el violador quedará en libertad y, además, la mujer será azotada por falso testimonio o incluso acusada de prostitución.

Los wahabíes, además, hacen su propia interpretación de la ley islámica, puesto que muchas leyes no están codificadas. Si tenemos en cuenta que la "sharía" o ley islámica establece que "la vida de una mujer vale la mitad que la de un hombre", es fácil deducir que, como consecuencia, se discrimina a las mujeres en herencias, seguros, indemnizaciones y, por supuesto, en la impartición de justicia. Y esto no es nada comparado con la cantidad de barbaridades que se cometen en nombre del islam. Pero, no todo el islamismo está contra los más débiles.

Un líder chií, no sorprende que pertenezca a la minoría más castigada por el islamismo más radical, ha declarado que el Islam no permite a los hombres ejercer violencia contra las mujeres y que, por tanto, éstas pueden usar la misma violencia para responder al maltrato físico en autodefensa. Mohamed Husein Fadlala es uno de los más influyentes líderes chiíes en el Líbano y ha emitido recientemente una fatua (edicto islámico) en la que condena los "crímenes de honor" cometidos contra las mujeres y asegura que el hombre no tiene autoridad para aplicar la ley y castigar a la mujer, puesto que dicha autoridad descansa en el poder judicial; asimismo, afirma que el Islam no permite que se prive a la mujer de sus derechos legales o de la capacidad de hablar, que se deben respetar sus derechos en el trabajo y en la familia y apreciar los sacrificios que realiza la mujer en todos los ámbitos; su fatua dicta, además, que se debe liberar a la mujer de la "violencia, ya sea física, social, psicológica, pedagógica o en el seno de su domicilio familiar".

A ver si aprenden los hombres y muchas de las mujeres también, tanto en Oriente como en Occidente, que ya va siendo hora a estas alturas y con lo lejos que ha llegado la humanidad en tantas otras cosas; lo avanzadísimos que nos creemos como "sociedad", pero es que la sociedad se compone por igual de hombres y mujeres, por ambos sin distinción.

martes, 4 de diciembre de 2007

¿Beber y conducir?, no; por tu bien y por el nuestro

Y ¿por qué?, pues porque puedes acabar de patitas en la cárcel. Y ya era hora de que nos protejieran al resto de conductores de los imprudentes, insensatos y alcohólicos que se creen Dios sobre la tierra porque a ellos eso no les va a pasar: "yo controlo". Ja. Lo peor de todo esto, que se suelen llevar a inocentes por delante, porque si, al fin y al cabo, se mataran ellos a sí mismos, pues normal, que paguen las consecuencias de sus propios actos, como debería ser, pero como este mundo es así de injusto pues, casi casi siempre, pagan justos por pecadores.

El pasado domingo 2 de diciembre, entró en vigor en España el nuevo Código Penal, que prevé penas de cárcel de hasta 5 años para los delitos viales más graves, aunque teniendo en cuenta "detalles" como la superpoblación o falta de cárceles, según se mire, en nuestro país, o que en la mayoría de los casos la realidad es que no irá nadie a la cárcel, puesto que necesitarían tener antecedentes penales para ello, pues la verdad es que tampoco consuela mucho esta nueva legislación, pero menos es nada; de alguna manera hay que avanzar, que amedrentar sobre todo a la juventud para que los accidentes de tráfico dejen de suponer en España la primera causa de mortalidad entre los jóvenes.

viernes, 16 de noviembre de 2007

¿Jugamos a la Guerra Civil?

Si no fuese porque todos llevamos ya una cámara...


En este mundo se supone que uno no puede tomarse la justicia por su mano, ¿no? Pero ¿qué pasa?, ¿que la policía, simplemente por tener un arma en sus manos y una placa en el bolsillo, puede hacer lo que se le antoje? El caso del inmigrante polaco fallecido, yo diría asesinado, a causa de 3 descargas eléctricas, de 50.000 vatios cada una, efectuadas por la policía en un aeropuerto de Canadá, nos devuelve a la cabeza injusticias cometidas en nombre de la Ley y el Órden, como fue el caso del chico brasileño asesinado también por las fuerzas de la Ley y el Órden en Londres, simplemente por sus rasgos físicos, ya que podía ser un terrorista suicida, como todos y todas podemos parecerles, claro; o el caso de la corrupción de las fuerzas de la Ley y el Órden y de la propia "justicia" en países latinoamericanos como México (me viene a la cabeza la conocidísima Ciudad de Juárez, que es el peor de los casos precisamente por lo conocido que es desde hace tiempo, aunque ello no sirva para solucionarlo); o los casos de Guantánamo o de las cárceles de Irak; o tantísimos otros casos que conocemos y los muchísimos más que ni se conocen ni se conocerán.

¿Tan difícil es de entender que una persona vaya a Canadá a ver a un familiar, desde la otra punta del mundo, y que después de 10 horas encerrado contra su voluntad en el aeropuerto y ante la imposibilidad de hacerse entender, pierda los nervios? ¿Qué hizo este hombre? ¿Atacó a los policías o a otras personas? Pues la verdad es que no, pese a ponerse nervioso y violento (con los cristales que lo encerraban...), lo único que sufrió la descarga de su ira fue una silla y un cristal; pero cuando llegaron los 4 ó 5 policías, ¿qué podía hacer él solo contra ellos? Solamanete se quedó de pie, intentando hablar, cuando le dieron la primera descarga, desde lejos, cobardemente, porque ninguno trató de acercarse y reducirlo, y el hombre no estaba armado ni suponía lo que se dice un "peligro" ante esos policías juntos; pero no, ¿para qué complicarse?, si tienen una mega-ultra-pistola Taser para poder dejarlo K.O. en un santiamén sin hacer el menor esfuerzo, y eso hicieron; tendrían un mal día y lo pagaron con el primero que encontraron, porque está claro que se ensañaron con él dándole hasta 3 descargas seguidas, hasta que lo redujeron o más bien acabaron directamente con él, y contra la palabra de los policías, ¿qué podría decir en su defensa un inmigrante polaco muerto?

Casualidades de la vida, hoy casi todo el mundo tiene una cámara de fotos que graba imágenes durante unos minutos o un móvil con cámara, y la casualidad jugó aquí a favor de la víctima haciendo que alguien que tenía una cámara se atreviera a grabar lo que allí ocurría. Ahora la familia del fallecido, mucho más lejos de poder verlo entrar por la puerta de su casa con las maletas y la cara de felicidad al ver a su madre tras un determinado tiempo y, por ende, a alguien conocido en un país extraño, en lugar de esta escena, pues tienen la tremenda "suerte" de que alguien en aquel aeropuerto canadiense tuvo la idea de grabar un altercado y, sin querer, se hizo con la única prueba que demostraba el asesinato de un hombre por un abuso de autoridad de unos policías que, no quedando contentos con las 3 descargas que le propinaron al hombre, se avalanzaron sobre él como si, moribundo y estremeciéndose casi inerte solamente por efecto de la electricidad que aún recorría su cuerpo, supusiese aún una amenaza enorme e incontrolable para 4 ó 5 miembros de las fuerzas de la Ley y el Órden.

Crisis diplomática con Marruecos

La crisis diplomática que venía manteniendo España con Marruecos (o más bien al revés) desde la visita de los Reyes a las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, por suerte, se está enfriando poco a poco; seguramente debido, en gran parte, al caluroso recibimiento que brindaron estas dos ciudades a Sus Majestades. Y es que no podía ser de otra forma, porque la afirmación de que esta visita suponía una "provocación" contra Marruecos, como desde allí se mantenía antes de que tuviera lugar, no se sostenía de ninguna forma y ellos lo sabían.

Sin embargo, dicho sea de paso, desde Marruecos tratan de justificar esta crisis por la falta de un diálogo entre nuestro país y el suyo a cerca de las ciudades de Ceuta y Melilla, como es deseo de su pueblo, según afirmaba ayer el portavoz del Gobierno marroquí, Jalid Naciri. En el fondo, tienen muy claro que no viene a cuento dicha petición de diálogo porque, simplemente, no hay nada que dialogar sobre ese tema, pero lo dejan caer casi como una condición para "tendernos" esa mano de la que hablan para terminar con esta crisis, casi como tratando de demostrar una buena voluntad por su parte, que solo podría continuar si reciben de España lo que solicitan.

La verdad es que se trata de un tema demasiado viejo como para dar al traste con las buenas relaciones que Marruecos y España venían manteniendo en los últimos tiempos, puesto que estos temas no se quedan en un rifirafe entre los componentes de la clase política de ambos países, sino que, mucho más lejos, afecta y mucho a los ciudadanos de a pie; de hecho, yo misma he podido hablar sobre el tema con un español que viaja a menudo a Marruecos para traer diferentes tipos de té y productos artesanales típicos de este país para venderlos aquí en España, y bastante apesadumbrado me contaba cómo cambia la actitud de la población marroquí para con los españoles que viajan alli cuando existen crisis del tipo de este caso o del caso de Perejil; esta persona en cuestión, me contaba que lo trataban en muchos casos con desprecio, que incluso lo insultaban por las calles y que el ambiente a su alrededor se volvía eminentemente hostil, cuando ocurría todo lo contrario en los tiempos en los que estas crisis pasaban y se olvidaban.

No es cosa nueva que diga yo ahora que el racismo o la xenofobia existen en todas las culturas y en todos los países, pero es una pena (y un peligro) que los dirigentes políticos, unos más que otros, tengan tan poco tacto para llevar algunas cuestiones y creen estas crisis inútiles y sin fundamento que conllevan, a su vez, otras crisis de tipo social a las que ellos mismos suelen ser ajenos, con el consiguiente incremetno de las hostilidades entre pueblos que son hermanos, nunca mejor dicho, y el incentivo de posiciones más extremistas, como las xenófobas.

lunes, 12 de noviembre de 2007

"¡¿Por qué no te callas?!"

Es el tema de conversación en todas las tertulias, y no es para menos; el Rey Don Juan Carlos ha demostrado que, aunque a veces no lo parezca, los altos cargos también tienen "sangre en las venas", como se suele decir.

Acertado para algunos/as, fuera de lugar para otros/as; lo cierto es que ha sido un gesto que ha acercado al Rey aún más al pueblo español, en general, en tanto en cuanto persona; así bien, para las personas duchas en temas de protocolo, ha sido un gesto desafortunado, tanto en forma como en contenido, y podría tener consecuencias negativas en las relaciones de España con los países sudamericanos en general, o con algunos de ellos, al menos.

Pese a todo lo que se pueda decir, argumentar y analizar en torno a este tema, al momento y lugar en que se ha producido, a la figura del Rey o a la de Hugo Chávez, la realidad es que, en el fondo, a todo el pueblo español nos ha dejado con la boca abierta Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, al ver su reacción por primera vez, y no de escandalización, sino todo lo contrario, de satisfacción... nunca mejor dicho.

Y es que en numerables ocasiones hemos presenciado en nuestro propio país, sobre todo entre la clase política, escenas en las que pensábamos "¿cómo puede aguantar que le digan eso?" o "¿cómo puede callarse?, ¡yo no podría!"; llegados ciertos límites, deja de importar nuestra ideología para hacer causa común en torno a alguien que sufra una agresión desmesurada y totalmente fuera de tono, como la que vertió el señor Hugo Chávez contra el expresidente de nuestro país, José María Aznar, que puede ser muchas cosas, buenas y malas, diferentes según de quién sean los ojos por los que lo miremos, pero no ya como político sino como persona, no puede ser víctima de tales acusaciones e insultos impunemente, puesto que, como bien dijo el presidente Rodríguez Zapatero, se trata de un expresidente español con todas las de la Ley, que ganó en dos ocasiones consecutivas unas elecciones libres y democráticas y no estamos hablando, por tanto, ni de un dictador ni de un genocida, pese a los errores y aciertos que haya podido cometer durante sus dos mandatos, como todos los presidentes, en cualquier caso.