Es el tema de conversación en todas las tertulias, y no es para menos; el Rey Don Juan Carlos ha demostrado que, aunque a veces no lo parezca, los altos cargos también tienen "sangre en las venas", como se suele decir.
Acertado para algunos/as, fuera de lugar para otros/as; lo cierto es que ha sido un gesto que ha acercado al Rey aún más al pueblo español, en general, en tanto en cuanto persona; así bien, para las personas duchas en temas de protocolo, ha sido un gesto desafortunado, tanto en forma como en contenido, y podría tener consecuencias negativas en las relaciones de España con los países sudamericanos en general, o con algunos de ellos, al menos.
Pese a todo lo que se pueda decir, argumentar y analizar en torno a este tema, al momento y lugar en que se ha producido, a la figura del Rey o a la de Hugo Chávez, la realidad es que, en el fondo, a todo el pueblo español nos ha dejado con la boca abierta Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, al ver su reacción por primera vez, y no de escandalización, sino todo lo contrario, de satisfacción... nunca mejor dicho.
Y es que en numerables ocasiones hemos presenciado en nuestro propio país, sobre todo entre la clase política, escenas en las que pensábamos "¿cómo puede aguantar que le digan eso?" o "¿cómo puede callarse?, ¡yo no podría!"; llegados ciertos límites, deja de importar nuestra ideología para hacer causa común en torno a alguien que sufra una agresión desmesurada y totalmente fuera de tono, como la que vertió el señor Hugo Chávez contra el expresidente de nuestro país, José María Aznar, que puede ser muchas cosas, buenas y malas, diferentes según de quién sean los ojos por los que lo miremos, pero no ya como político sino como persona, no puede ser víctima de tales acusaciones e insultos impunemente, puesto que, como bien dijo el presidente Rodríguez Zapatero, se trata de un expresidente español con todas las de la Ley, que ganó en dos ocasiones consecutivas unas elecciones libres y democráticas y no estamos hablando, por tanto, ni de un dictador ni de un genocida, pese a los errores y aciertos que haya podido cometer durante sus dos mandatos, como todos los presidentes, en cualquier caso.

2 comentarios:
Me reitero en lo afirmado en mi artículo; no se trata de un "annus horribilis" para la monarquía española, yo diría que todo lo contratio. Cuando una pareja deja de amarse o estar bien juntos, ¿lo mejor no es que se separen?; eso es lo mejor en cualquier caso, la opción acertada, evitando discusiones, sufrimiento para ambos y para los hijos, etc. ¿entonces?, en el caso de la infanta Doña Elena es exactamente lo mismo, la opción acertada, un paso adelante en los derechos apoyando la opción de la separación y el divorcio, modernizando la monarquía y equiparandola con el resto de ciudadanos: ¡que no son más que seres humanos, como cualquiera, ni más ni menos!
No hay que montar tanto escándalo ni mucho menos dramatizar con esto; tras la apoteósica acogida de los Reyes en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, tras la defensa ante una injusticia como haría cualquiera y tras la separación o lo que suceda con Doña Elena y Don Jaime de Marichalar, lo único que ha ocurrido en España con la monarquía es que se ha acercado mucho más al pueblo y hace que las personas de a pie nos podamos sentir totalmente identificados con ellos, entenderlos (puesto que cuando nos ocurren cosas todos pensamos, sentimos, dudamos, sufrimos,... y ellos también) y verlos como lo que son, seres humanos. Así de simple.
Siento continuar comentando el mismo post, pero es que no quiero abrir uno nuevo para hablar del mismo tema, espero que se entienda; no puedo dejar de decir que alguien debería haberle dicho ya a Hugo Chávez que se calle de verdad, que no empeore más y más las relaciones con España y que no siga perjudicando a su propio país, además de que todo es un vil truco político para desviar la atención del pueblo ante el principal tema que preocupa en su país: la reforma que quiere llevar a cabo y que atenta incluso contra los derechos fundamentales de las personas. Alguien en su país debería hacerlo callar de una vez y ponerlo en su sitio, o todo el país al completo como una sola voz.
Intentaré no continuar con este tema..., espero no tener que hacerlo, que además soy republicana aunque pueda parecer lo contrario! Pero la ideología es una cosa muy superficial, en realidad, cada cual tiene su forma de pensar y actuar y no tiene que ver necesariamente con la ideología con la que nos sentimos identificados, además es como debe ser, dicho sea de paso, tienes que seguir tus propios principios, no los de la ideología a la que te adhieras.
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