viernes, 16 de noviembre de 2007
Si no fuese porque todos llevamos ya una cámara...
En este mundo se supone que uno no puede tomarse la justicia por su mano, ¿no? Pero ¿qué pasa?, ¿que la policía, simplemente por tener un arma en sus manos y una placa en el bolsillo, puede hacer lo que se le antoje? El caso del inmigrante polaco fallecido, yo diría asesinado, a causa de 3 descargas eléctricas, de 50.000 vatios cada una, efectuadas por la policía en un aeropuerto de Canadá, nos devuelve a la cabeza injusticias cometidas en nombre de la Ley y el Órden, como fue el caso del chico brasileño asesinado también por las fuerzas de la Ley y el Órden en Londres, simplemente por sus rasgos físicos, ya que podía ser un terrorista suicida, como todos y todas podemos parecerles, claro; o el caso de la corrupción de las fuerzas de la Ley y el Órden y de la propia "justicia" en países latinoamericanos como México (me viene a la cabeza la conocidísima Ciudad de Juárez, que es el peor de los casos precisamente por lo conocido que es desde hace tiempo, aunque ello no sirva para solucionarlo); o los casos de Guantánamo o de las cárceles de Irak; o tantísimos otros casos que conocemos y los muchísimos más que ni se conocen ni se conocerán.
¿Tan difícil es de entender que una persona vaya a Canadá a ver a un familiar, desde la otra punta del mundo, y que después de 10 horas encerrado contra su voluntad en el aeropuerto y ante la imposibilidad de hacerse entender, pierda los nervios? ¿Qué hizo este hombre? ¿Atacó a los policías o a otras personas? Pues la verdad es que no, pese a ponerse nervioso y violento (con los cristales que lo encerraban...), lo único que sufrió la descarga de su ira fue una silla y un cristal; pero cuando llegaron los 4 ó 5 policías, ¿qué podía hacer él solo contra ellos? Solamanete se quedó de pie, intentando hablar, cuando le dieron la primera descarga, desde lejos, cobardemente, porque ninguno trató de acercarse y reducirlo, y el hombre no estaba armado ni suponía lo que se dice un "peligro" ante esos policías juntos; pero no, ¿para qué complicarse?, si tienen una mega-ultra-pistola Taser para poder dejarlo K.O. en un santiamén sin hacer el menor esfuerzo, y eso hicieron; tendrían un mal día y lo pagaron con el primero que encontraron, porque está claro que se ensañaron con él dándole hasta 3 descargas seguidas, hasta que lo redujeron o más bien acabaron directamente con él, y contra la palabra de los policías, ¿qué podría decir en su defensa un inmigrante polaco muerto?
Casualidades de la vida, hoy casi todo el mundo tiene una cámara de fotos que graba imágenes durante unos minutos o un móvil con cámara, y la casualidad jugó aquí a favor de la víctima haciendo que alguien que tenía una cámara se atreviera a grabar lo que allí ocurría. Ahora la familia del fallecido, mucho más lejos de poder verlo entrar por la puerta de su casa con las maletas y la cara de felicidad al ver a su madre tras un determinado tiempo y, por ende, a alguien conocido en un país extraño, en lugar de esta escena, pues tienen la tremenda "suerte" de que alguien en aquel aeropuerto canadiense tuvo la idea de grabar un altercado y, sin querer, se hizo con la única prueba que demostraba el asesinato de un hombre por un abuso de autoridad de unos policías que, no quedando contentos con las 3 descargas que le propinaron al hombre, se avalanzaron sobre él como si, moribundo y estremeciéndose casi inerte solamente por efecto de la electricidad que aún recorría su cuerpo, supusiese aún una amenaza enorme e incontrolable para 4 ó 5 miembros de las fuerzas de la Ley y el Órden.
Crisis diplomática con Marruecos

La crisis diplomática que venía manteniendo España con Marruecos (o más bien al revés) desde la visita de los Reyes a las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, por suerte, se está enfriando poco a poco; seguramente debido, en gran parte, al caluroso recibimiento que brindaron estas dos ciudades a Sus Majestades. Y es que no podía ser de otra forma, porque la afirmación de que esta visita suponía una "provocación" contra Marruecos, como desde allí se mantenía antes de que tuviera lugar, no se sostenía de ninguna forma y ellos lo sabían.
Sin embargo, dicho sea de paso, desde Marruecos tratan de justificar esta crisis por la falta de un diálogo entre nuestro país y el suyo a cerca de las ciudades de Ceuta y Melilla, como es deseo de su pueblo, según afirmaba ayer el portavoz del Gobierno marroquí, Jalid Naciri. En el fondo, tienen muy claro que no viene a cuento dicha petición de diálogo porque, simplemente, no hay nada que dialogar sobre ese tema, pero lo dejan caer casi como una condición para "tendernos" esa mano de la que hablan para terminar con esta crisis, casi como tratando de demostrar una buena voluntad por su parte, que solo podría continuar si reciben de España lo que solicitan.
La verdad es que se trata de un tema demasiado viejo como para dar al traste con las buenas relaciones que Marruecos y España venían manteniendo en los últimos tiempos, puesto que estos temas no se quedan en un rifirafe entre los componentes de la clase política de ambos países, sino que, mucho más lejos, afecta y mucho a los ciudadanos de a pie; de hecho, yo misma he podido hablar sobre el tema con un español que viaja a menudo a Marruecos para traer diferentes tipos de té y productos artesanales típicos de este país para venderlos aquí en España, y bastante apesadumbrado me contaba cómo cambia la actitud de la población marroquí para con los españoles que viajan alli cuando existen crisis del tipo de este caso o del caso de Perejil; esta persona en cuestión, me contaba que lo trataban en muchos casos con desprecio, que incluso lo insultaban por las calles y que el ambiente a su alrededor se volvía eminentemente hostil, cuando ocurría todo lo contrario en los tiempos en los que estas crisis pasaban y se olvidaban.
No es cosa nueva que diga yo ahora que el racismo o la xenofobia existen en todas las culturas y en todos los países, pero es una pena (y un peligro) que los dirigentes políticos, unos más que otros, tengan tan poco tacto para llevar algunas cuestiones y creen estas crisis inútiles y sin fundamento que conllevan, a su vez, otras crisis de tipo social a las que ellos mismos suelen ser ajenos, con el consiguiente incremetno de las hostilidades entre pueblos que son hermanos, nunca mejor dicho, y el incentivo de posiciones más extremistas, como las xenófobas.
lunes, 12 de noviembre de 2007
"¡¿Por qué no te callas?!"
Es el tema de conversación en todas las tertulias, y no es para menos; el Rey Don Juan Carlos ha demostrado que, aunque a veces no lo parezca, los altos cargos también tienen "sangre en las venas", como se suele decir.
Acertado para algunos/as, fuera de lugar para otros/as; lo cierto es que ha sido un gesto que ha acercado al Rey aún más al pueblo español, en general, en tanto en cuanto persona; así bien, para las personas duchas en temas de protocolo, ha sido un gesto desafortunado, tanto en forma como en contenido, y podría tener consecuencias negativas en las relaciones de España con los países sudamericanos en general, o con algunos de ellos, al menos.
Pese a todo lo que se pueda decir, argumentar y analizar en torno a este tema, al momento y lugar en que se ha producido, a la figura del Rey o a la de Hugo Chávez, la realidad es que, en el fondo, a todo el pueblo español nos ha dejado con la boca abierta Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I, al ver su reacción por primera vez, y no de escandalización, sino todo lo contrario, de satisfacción... nunca mejor dicho.
Y es que en numerables ocasiones hemos presenciado en nuestro propio país, sobre todo entre la clase política, escenas en las que pensábamos "¿cómo puede aguantar que le digan eso?" o "¿cómo puede callarse?, ¡yo no podría!"; llegados ciertos límites, deja de importar nuestra ideología para hacer causa común en torno a alguien que sufra una agresión desmesurada y totalmente fuera de tono, como la que vertió el señor Hugo Chávez contra el expresidente de nuestro país, José María Aznar, que puede ser muchas cosas, buenas y malas, diferentes según de quién sean los ojos por los que lo miremos, pero no ya como político sino como persona, no puede ser víctima de tales acusaciones e insultos impunemente, puesto que, como bien dijo el presidente Rodríguez Zapatero, se trata de un expresidente español con todas las de la Ley, que ganó en dos ocasiones consecutivas unas elecciones libres y democráticas y no estamos hablando, por tanto, ni de un dictador ni de un genocida, pese a los errores y aciertos que haya podido cometer durante sus dos mandatos, como todos los presidentes, en cualquier caso.
jueves, 8 de noviembre de 2007
Esta casa era una ruina
Un programa para recuperar las ganas de ver y de hacer televisión.
Y que lo diga yo ya es mucho, porque odio la televisión como medio de comunicación precisamente por haber dejado de lado esa su función para convertirse en un mero espectáculo donde todo vale y del que casi casi nunca se consigue sacar nada bueno. Menos en esta ocasión; y es que verdaderamente dan ganas de sentarse a ver este programa en familia o en compañía de tu pareja y darse cuenta de que aún hoy siguen quedando personas que disfrutan ayudando a los demás y que, por tanto, se preocupan por los demás, no sólo por sí mismos. Hasta merecería la pena pagar por ver un programa así, sabiendo que estamos contribuyendo a esa labor, a esa ayuda que reciben muy de vez en cuando algunas de las muchas personas que la necesitan y que se mueren esperándola mientras los que podemos ayudar nos pasamos el tiempo en el cine, en la discoteca o, peor aún, quemando rueda y poniendo en peligro a personas totalmente ajenas a la gran inbecilidad y egocentrismo que demostramos a veces (muchas veces, en algunos casos).
Como periodista, considero que supondría para mí (como debería ser para todas las personas de esta profesión) una enorme satisafación y un gran honor el hecho de poder participar alguna vez en mi vida en un programa de este estilo; una gran oportunidad de sentirse realizada, de sentir que has contribuido en cierto modo a mejorar el mundo, que has puesto tu granito de arena, una razón por la que poder decir esa famosa frase: "ya me puedo morir tranquila".
Los habitantes del primer mundo seguimos derrochando y continuamos con este costoso y egoista e insano tren de vida con el que no hacemos más que condenar a los inocentes del llamado tercer mundo a que no sólo no consigan nunca salir de ese atolladero y avanzar, sino que se alejen aún más de esa salida, llegando ya a convertirse en un cuarto mundo, como dicen algunos, debido a la grandísima e insalvable distancia que los separa de por vida de nuestra confortable calidad de vida. No tenemos en cuenta o no nos importa (espero que no sea eso último) que todo esto se mantiene gracias a que ellos siguen existiendo, sí, los pobres, los que mueren de hambre o de sed, los que no saben lo que es una bañera caliente, un desayuno en familia con tostadas recién hechas y la televisión de fondo o una cama cómoda y con sábanas limpias; los que no conocen lo que significan los posesivos, la propiedad, la intimidad, el respeto, las oportunidades, las ilusiones, los sueños y los deseos. Aún más allá, no hay que irse lejos de nuestra propia casa para encontrar a gente que vive (malvive es lo más correcto) como tercermundistas. Y la realidad es que todos los que disfrutamos de este costoso ritmo de vida, que ha dejado de ser un lujo para convertirse en una exigencia, somo culpables de que existan todas estas desigualdades y no hacemos nada para cambiarlo; que pese en nuestras conciencias por toda la eternidad.
sábado, 3 de noviembre de 2007
Ayer conocí a una mujer…
En un ratito esperando al bus en una parada, me contó muchas cosas sobre su familia, sus siete hijos, la hija que perdió con 13 años atropellada por un coche al salir del colegio, el miedo que le tiene a conducir por ello, lo tantísimo que ha sufrido a causa de un marido que no la merece y de la infidelidad de éste, su enorme fé en Dios y en que éste siempre cuida de ella (que así espero que sea, porque tiene muy buen corazón), etc., una mujer con mucha vida y, por tanto, con mucho que contar... y como a mí me gusta tan poco escuchar la historia de las personas y me cuesta tanto interesarme y encariñarme con cualquiera... pues al final casi me bajo con ella y la sigo hasta su trabajo para que me siga contando!
Cuando le hice esta pregunta, sentí que decía algo que estaba totalmente fuera de lugar, que no tenía sentido, sonaba ridículo, pues al fin y al cabo somos como primos hermanos, pero le tenía que preguntar por mera curiosidad periodística, supongo, de conocer más, siempre más; quizá sea simplemente una cualidad inherente a mí. Le pregunté si alguna vez se han sentido discriminados, rechazados en algún modo por ser extrajeros (ella y su marido, que viven aquí, pues sus hijos están en Ecuador), y aunque sentía que para mí misma resultaba una pregunta totalmente ridícula, quedé muy satisfecha cuando me comentó con total tranquilidad que nunca les había sucedido tal cosa y me relataba anécdotas sobre ella y las amistades que tiene en el pueblo con las que pasa largas horas charlando despreocupadamente, “como una más”, que es lo que es simplemente.
Mientras la escuchaba y la observaba, no podía evitar acordarme de la imagen de la chica ecuatoriana atacada por aquél xenófobo en un tren de cataluña; ni que decir tiene que se trata de un mero dato, puesto que, por desgracia para el mundo, hay xenófobos de este calibre y peores por todas partes. Ese “individuo” (por no decir algo más grave, que no quiero caer en burdas descalificaciones, aunque sea difícil contenerse a veces…) le decía a la chica que se fuera a su país (no quiero ni imaginar la forma y el contenido ni el resto de “comentarios” que hiciera), “comentario” que hemos escuchado ya demasiadas veces todos y todas en conversaciones, medios de comunicación, etc. y ante el que sólo cabe una respuesta: que lo que sobra en España y en el mundo es ese tipo de “personas” (aunque pierdan esa denominación por sí mismos al no tratar por igual y como quisieran ser tratados al resto de personas), que podían dedicarse a culturizarse un poquito y conocer nuestra propia historia, cómo eran nuestros antepasados españoles (y no muy lejanos precisamente para que se haya olvidado tan pronto) los que viajaban en busca de una oportunidad, de un porvenir al sur de América y, posteriormente, a Francia, Suiza, Alemania,…; que gracias a que nuestros familiares también fueron emigrantes pudo España salir a flote en los momentos de peores crisis económicas y llegar a ser lo que hoy vemos (aunque siempre quede mucho por mejorar, principalmente en el campo de la sociabilidad, de la educación y del respeto, que parecen más bien ir a peor con el paso del tiempo…). Hay una frase muy sabia que dice que “el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetir sus errores” y es una pena no conocerla porque siempre se puede aprender, de lo malo y de lo bueno. Esa es la principal reflexión que quiero dejar hoy aquí, además de mandar un caluroso saludo a todos/as nuestros/as primos/as hermanos/as ecuatorianos/as concretamente hoy, tanto a los que se encuentran en España o en otros países tratando de encontrar su oportunidad como a los que se encuentren en Ecuador.
Y hablando de Ecuador…, Berta me estuvo contando lo bello que es su país y que no lo cambia por nada; las frutas que aquí no encuentra y que allí son de lo más normal, como la “yuca” o “raíz” creo que me comentó, ustedes perdonen si me equivoqué, o cómo pasa un camión por las calles repartiendo ramilletes (que no sé cómo se denomina eso en realidad...) completos de plátanos recién cortados de los árboles, tal y como se cogen de la planta y a sólo un dólar, cuando aquí te cuestan dos plátanos un euro prácticamente; estas fueron las cosas que ella me destacó cuando le pregunté si era muy diferente España de su país. Hasta me invitó a que fuera cuando quisiera, allí tiene a sus siete hijos, y encantada estaría de ir yo, con la cantidad de cosas que hay por ver en este mundo y a mí me parece que todas se deberían ver en esta vida, que todas merecen tanto la pena…, qué pena que sea tan caro viajar,… me voy a comprar una avioneta para darme una vueltita por el mundo cada fin de semana al menos.
Para terminar, sólo quería añadir que debemos practicar con el ejemplo, TODOS Y TODAS, en todos los campos de la vida y de las relaciones sociales, porque todos los días se nos presentan ocasiones de hacer algún bien a alguien, de demostrar que somos buenas personas, de no pasar de todo lo que ocurre a nuestro alrededor y demostrar cuánto nos importa el mundo en el que vivimos y todo lo que en él ocurre; no echar nunca la vista a un lado es la mejor opción, pese a que a veces tenga consecuencias nefastas, se me viene a la cabeza el chico que por meterse en medio de una pareja cuando el tipo insultaba a la chica, acabó en el hospital a causa de un puñetazo golpedao con tan mala fortuna que acabó con su vida; tenemos que acostumbrarnos a que todos/as formamos parte del mundo y por tanto, en cierta manera, también formamos parte de la vida de los demás, al menos sí para echar una mano cuando se necesite y podamos. Y aquí quiero romper una lanza a favor del chico argentino que fue testigo en el tren de la agresión a la chica ecuatoriana y que estoy segura que se hubiese levantado a ayudar si hubiese ido a más...; lo que no es admisible de ningún modo es que a este chico se le haya criticado más que al propio agresor, hasta el punto de no poder salir a la calle por ser increpado, insultado y amenazado por sus conciudadanos, teniendo que entrar a declarar VOLUNTARIAMENTE al juzgado por la puerta trasera del mismo, como el propio inculpado...; esto ya es demasiado, porque es muy fácil decir delante de un micrófono y una cámara que tú si intervendrías, pero la realidad es que todos los días vemos a la gente por la calle pasar de situaciones de este calibre y peores, incluso una misma; el miedo nos puede a todos/as, y ante la situación de poder convertirnos en la víctima de un ataque no dirigido a nosotros/as en principio, solemos echarnos para atrás, por triste que sea decirlo, pero es la verdad. Intentemos que no sea así más, pero no criticando a los demás sino dando el primer paso, no esperando a que lo den los demás, sino predicando con el ejemplo. Nada más.
jueves, 1 de noviembre de 2007
Primer contacto
Si bien, dicho lo anterior, tampoco pretendo deprimir al mundo, que bastante tenemos ya todos y todas, sino más bien denunciar todo aquello que me haga hervir la sangre o sentir naúseas, a mí y a muchas otras personas supongo, aunque también he de decir que intentaré no hablar sólo de cosas negativas y destacar también todo lo que me haga ver y sentir el lado bueno de la vida, de las personas, de los momentos y de las experiencias de este humilde ser que soy yo.
Creo que me estoy volviendo empalagosa... y voy a cortar aquí antes de que espante a la mayoría de los que se les ocurra leer esto para saber si les interesará algo de lo que en un futuro pueda escribir.
Una pequeña presentación: detrás del pseudónimo de Isthar se esconde una persona, en primer lugar, de 24 años (y subiendo...), española, periodista (y por tanto entusiasmada con la escritura y la expresión de su opinión, e interesada por el mundo), que intenta aprovechar la recientemente encontrada oportunidad de dedicarse a una de las cosas que más le gusta (la radio) y que deséa calar en mucha gente con las opiniones que aquí vierta, pues su mayor motivación para vivir es la de ayudar a los demás en algún sentido y todo lo que sea posible (que siempre es poco).
Mi nombre es Esther (o Isthar, como prefiera cada cual) y estaré encantada de recibir cualquier comentario a todo lo que escriba, ya sea positivo o negativo; siempre es bueno que nos ayuden a mejorar y a darnos cuenta de nuestros errores, porque rectificar es de sabios y no es nada malo equivocarse, siempre que se aprenda algo de ello.
Un placer.
